El viernes 23 de octubre de 2026, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, escribió a los cubanos que quieren un cambio: «ahora es el momento». Les propuso lograrlo «a través de una asociación discreta con la CIA». Al día siguiente, la agencia publicó una guía en español para contactarla. Díaz-Canel respondió que Washington tiene «ambiciones de dominación» sobre Cuba.
Para entender cómo se llegó a una escena así hay que mirar 67 años atrás. Desde 1959 manda en Cuba el mismo grupo. Lo que ha cambiado es quién lo paga y quién lo presiona.
1959 a 1976: el poder en una sola mano
En julio de 1957, Fidel Castro firmó que habría elecciones libres en un año. Nunca las hubo: lo contamos en la represión. La Cuba de 1958 era desigual y vivía bajo la dictadura de Batista. Lo que vino después no la cambió por una democracia.
El 16 de febrero de 1959, Fidel juró como primer ministro. En julio forzó la salida del presidente Manuel Urrutia, que había alertado de la influencia comunista, y puso en su lugar a Osvaldo Dorticós. En 1960 dijo que no hacían falta elecciones.
En octubre de 1965 nació el Partido Comunista de Cuba, con Fidel como primer secretario hasta 2011. En 1976, una Constitución aprobada en referendo puso por escrito lo que ya existía: el Partido como fuerza dirigente de la sociedad y del Estado. Ese año Fidel pasó a presidir el Consejo de Estado. Fue jefe de Estado hasta 2008.
1960 a 1991: entre Washington y Moscú
El choque con Estados Unidos empezó con las confiscaciones de 1960: aún hay 5 913 reclamaciones de dueños estadounidenses sin pagar. Siguió el embargo parcial de octubre de 1960. Washington rompió relaciones en enero de 1961.
El 17 de abril de 1961 desembarcó en Bahía de Cochinos la Brigada 2506, de exiliados entrenados y financiados por la CIA. Fue derrotada en dos días. En aquel abril, Fidel proclamó por primera vez que la revolución era socialista. En diciembre se declaró marxista-leninista.
El embargo completo llegó en febrero de 1962, con la Proclamación 3447. En octubre, la Crisis de los Misiles trajo una cuarentena naval de 27 días: el único cerco de barcos de guerra que ha tenido la isla. Lo explicamos en Embargo, no bloqueo.
Durante treinta años pagó Moscú. Según el economista Carmelo Mesa-Lago, la URSS dio a Cuba unos 65 000 millones de dólares entre 1960 y 1990. Ese dinero sostuvo al régimen, pero no dejó una economía capaz de andar sola.
1991 a 2006: sin la URSS, y una firma que molestó
Cuando la URSS desapareció, la economía cubana se hundió cerca de un 35 % entre 1989 y 1993. Fue el Período Especial. El régimen abrió un poco la mano: dólar legal, trabajo por cuenta propia, mercados campesinos. Estados Unidos apretó con la Ley Torricelli en 1992 y la Helms-Burton en 1996, tras el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate.
En 2000 llegó otro protector: la Venezuela de Hugo Chávez y su petróleo barato. Solo en 2012, ese regalo en el precio valió unos 4 500 millones de dólares. Con el dinero asegurado, en 2004 el régimen dio marcha atrás a las aperturas.
La oposición pacífica probó entonces con la propia ley. El 10 de mayo de 2002, Oswaldo Payá y el Movimiento Cristiano Liberación entregaron en la Asamblea Nacional las firmas del Proyecto Varela. Pedían un referendo sobre libertad de expresión y de asociación, amnistía para los presos políticos y elecciones libres. Eran más de 11 000; la Constitución pedía 10 000.
La Asamblea no la tramitó. En junio de 2002 aprobó por unanimidad una reforma que declaró irrevocable el socialismo. En diciembre, la Unión Europea dio a Payá el Premio Sajárov. En marzo de 2003, en la Primavera Negra, 75 opositores y periodistas fueron condenados a penas de hasta 28 años. Payá murió el 22 de julio de 2012 en un choque en la carretera, junto a Harold Cepero. En 2023, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyó que agentes del Estado participaron en esas muertes.
2006 a 2018: Raúl, los generales y el deshielo
El 31 de julio de 2006, enfermo, Fidel cedió el poder de forma provisional a su hermano Raúl. El 24 de febrero de 2008, la Asamblea eligió a Raúl presidente del Consejo de Estado. Hasta entonces había sido el jefe de las Fuerzas Armadas.
Con él creció GAESA, el conglomerado de los militares. Nació en los años noventa para ganar divisas y hoy tiene los hoteles de Gaviota, las tiendas y gasolineras de Cimex, parte de ETECSA y el puerto del Mariel. Lo dirigió hasta su muerte, en 2022, el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, exyerno de Raúl. Documentos filtrados al Miami Herald le atribuyen al menos 17 894 millones de dólares en activos en marzo de 2024. GAESA no publica cuentas ni aparece en el presupuesto, y la BBC no pudo comprobar la cifra.
El 17 de diciembre de 2014, Barack Obama y Raúl Castro anunciaron que restablecerían relaciones. Ese día Cuba excarceló al estadounidense Alan Gross. Las embajadas abrieron el 20 de julio de 2015 y Obama llegó a La Habana el 20 de marzo de 2016. El embargo, que solo puede levantar el Congreso, siguió. El partido único y la represión, también.
Fidel Castro murió el 25 de noviembre de 2016. En junio de 2017, Donald Trump anunció en Miami que daba marcha atrás: prohibió los negocios con empresas de GAESA y endureció los viajes, aunque mantuvo las embajadas.
2018 a 2021: Díaz-Canel, la Constitución de 2019 y el 11J
El 19 de abril de 2018, la Asamblea eligió presidente a Miguel Díaz-Canel con 603 votos de 605. Era el primer jefe de Estado sin apellido Castro desde 1959. Raúl siguió al frente del Partido.
En febrero de 2019, una nueva Constitución se aprobó en referendo con un 86,8 % de los votos. Dice que el Partido Comunista, «único», es la fuerza dirigente de la sociedad y del Estado, y que el socialismo es «irrevocable». Nadie puede votar otra cosa.
El 16 de abril de 2021, Raúl Castro anunció que dejaba la jefatura del Partido. El 19, Díaz-Canel fue nombrado primer secretario.
Tres meses después llegó el 11 de julio. Miles de cubanos salieron a la calle en decenas de pueblos gritando «libertad». Díaz-Canel respondió por televisión: «la orden de combate está dada». Justicia 11J y Cubalex verificaron 1 484 detenidos; la propia Fiscalía informó de 381 condenados en junio de 2022. Fue un punto de quiebre: la respuesta fue la cárcel, no las reformas.
2022 a 2025: el éxodo y el regreso de la presión
Mucha gente respondió yéndose. Entre 2022 y 2025, la patrulla fronteriza de Estados Unidos registró 675 565 encuentros con cubanos. La propia ONEI reconoce que la isla perdió más de un millón y medio de habitantes desde 2021. Lo contamos en los éxodos.
El 14 de enero de 2025, Joe Biden sacó a Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo, en un pacto con mediación del Vaticano por el que La Habana prometió liberar a 553 presos. El 20 de enero, Trump revirtió la decisión. El opositor José Daniel Ferrer, excarcelado en enero, volvió a prisión en abril y el 13 de octubre de 2025 salió al exilio en Miami.
El 30 de junio de 2025, Trump firmó un memorando que prohíbe los tratos con GAESA y vigila que nadie viaje a Cuba como turista. En la ONU, el 29 de octubre, la resolución anual contra el embargo sacó 165 votos a favor, 7 en contra y 12 abstenciones. Un año antes habían sido 187 a favor.
El embargo pesa, pero no lo explica todo. Ese mismo 2025, Cuba compró a empresas de Estados Unidos 810 millones de dólares, sobre todo comida.
2026: el año sin petróleo
El 3 de enero de 2026, fuerzas de Estados Unidos capturaron a Nicolás Maduro en Caracas. Según La Habana, 32 militares cubanos murieron en la operación, 21 del Ministerio del Interior y 11 de las Fuerzas Armadas. Washington ya frenaba desde diciembre el petróleo venezolano que iba a Cuba.
El 29 de enero, Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380, que permite castigar con aranceles a cualquier país que venda petróleo a Cuba. México frenó sus envíos; Claudia Sheinbaum lo llamó una «decisión soberana».
Los apagones crecieron y la calle se movió. La noche del 13 de marzo, en Morón, cientos de personas gritaron «¡Corriente y comida!» y «¡Libertad!». Un grupo entró en la sede municipal del Partido. Hubo cinco detenidos. Ese mismo día, Díaz-Canel reconoció que había conversaciones con Estados Unidos, y el régimen anunció la excarcelación de 51 presos, con mediación del Vaticano. En abril indultó a 2 010 presos: solo uno o dos eran políticos, según quién los cuente.
En mayo, Washington apuntó a los militares. La Orden Ejecutiva 14404 amenazó con sancionar a las empresas extranjeras que hagan negocios con GAESA, y el Departamento de Estado sancionó a su presidenta, Ania Guillermina Lastres Morera. La cadena canadiense Blue Diamond anunció que dejaba 62 establecimientos. El régimen respondió en Granma que GAESA «no es obra del secretismo, ni de élites».
El 14 de mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió en La Habana con el Ministerio del Interior y, según la parte estadounidense, con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl. El 20 de mayo, el Departamento de Justicia presentó siete cargos contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de 1996. El 19 de octubre, Florida añadió una orden de arresto estatal; su fiscal general dijo que «Raúl Castro ordenó el asesinato a sangre fría de cuatro residentes de Florida».
Rubio ha dicho que prefiere una salida negociada. El 23 de septiembre afirmó: «Hay personas allí con las que creo que se puede trabajar». Trump habla más alto. El 23 de octubre, en un mitin de campaña en Fort Myers, dijo de los dirigentes cubanos: «Levantarán las manos y luego vamos a enviar a Marco Rubio a cerrar el acuerdo». El jefe del Comando Sur, el general Francis L. Donovan, repitió el «ahora es el momento» de Rubio.
Esa presión también hay que mirarla con ojo crítico. Llega a menos de dos semanas de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, mientras se busca el voto del exilio en Florida. Y el corte de petróleo lo sufren sobre todo las familias, a oscuras. Pero las centrales ya se caían antes de 2026: en 2024, de cada 100 pesos que invirtió el régimen, 37 fueron a hoteles y 13 a la electricidad.
Los aliados, de 1960 a 2026: quién se queda
El régimen siempre vivió de un protector. Primero fue la URSS. Luego, Venezuela. Tras la caída de Maduro, el poder interino de Delcy Rodríguez empezó a prescindir de los asesores de seguridad y médicos cubanos, bajo presión de Washington, según Reuters.
Rusia mandó a finales de marzo un petrolero con unas 100 000 toneladas de crudo y prometió más petróleo y ayuda. China aprobó en enero 80 millones de dólares y 60 000 toneladas de arroz.
México dejó de mandar petróleo, pero no rompió: Sheinbaum defendió el 23 de octubre a los médicos cubanos que trabajan en su país. Y el régimen busca al Vaticano, que ya medió en dos liberaciones de presos: acaba de invitar al papa León XIV a visitar la isla.
En la ONU, Estados Unidos ha pedido a otros países que cambien su voto. Su embajador, Mike Waltz, llama a la resolución una «herramienta de propaganda». El canciller Bruno Rodríguez acusa a Washington de usar «la amenaza de aplicación de aranceles punitivos» para lograrlo. La votación es el 28 de octubre.
La oposición y el exilio, de 2002 a 2026: qué proponen
Del Proyecto Varela al 11J, la oposición de dentro ha pedido lo mismo: libertades, presos libres y elecciones. El régimen le ha respondido con cárcel o con un pasaje de salida. A finales de septiembre de 2026 había 1 351 presos políticos, la cifra más alta que ha registrado Prisoners Defenders.
El 22 de octubre, en el Museo de la Brigada 2506, en Miami, se presentó una carta de 146 expresos políticos pidiendo «un gobierno provisional de transición». La organizó Ángel de Fana, de Plantados hasta la Libertad y la Democracia en Cuba, y la firman, entre otros, Guillermo Fariñas y Eduardo Cardet. Ponen una condición previa a cualquier negociación: la «total liberación de todos los presos políticos y la despenalización del disenso». Aceptarían «un gobierno tecnocrático y mixto de transición» con gente del aparato actual, pero no un pacto que deje el poder a la misma élite. No negociarían con quienes tienen las manos manchadas de sangre.
Hoy
Hay señales de movimiento que no existían hace un año. El régimen admite que habla con Washington. El director de la CIA estuvo en La Habana. Han salido presos tras la mediación del Vaticano, aunque en el indulto de abril solo dos eran políticos. Los aliados ayudan menos. Raúl Castro, de 95 años, tiene cargos en un tribunal federal y otro de Florida. GAESA está sancionada y algunas empresas extranjeras se van. Y la ayuda de Estados Unidos entra ya a través de la Iglesia: el segundo vuelo con 700 paquetes de Cáritas llegó a Matanzas este mes.
Otras cosas no cambian. La Constitución sigue diciendo que el socialismo es irrevocable y que solo hay un partido. Hay más presos políticos que nunca. Esta semana, varios vendedores de antenas Starlink fueron condenados en Santa Clara a 4 y 5 años de prisión. Este domingo, la Unión Eléctrica prevé dejar sin cubrir 1 760 megavatios en la hora de más consumo. Y la respuesta oficial a la oferta de la CIA no fue hablar de corrupción ni de privilegios, sino de 1959.
Washington ofrece, amenaza y espera. El régimen negocia en secreto y repite consignas en público. Los cubanos, que son los que viven a oscuras, siguen sin poder votar sobre nada de esto. Lo que pase a partir de aquí lo contamos abajo, hecho a hecho.

